¿Estarás cometiendo uno de estos 6 errores comunes en la alimentación de tu hijo?

Lo confieso, hay veces que me desespero con mi hija a la hora de las comidas.  Me esfuerzo 110% en el almuerzo; le preparó su pasta integral, vegetales rostizados, porción de fruta y lo único que hace es poner cara de asco.  Ahí es cuando tengo que escuchar a mi voz interna  de nutricionista, tranquilizarme, repetir los mis mismos consejos que doy a familias y mamás…ooommm.

Como mamá, creo que todas hemos pasado por momentos frustrantes donde las comidas de nuestros hijos simplemente no salen como pensabamos.  Ya sea que no quieren comer vegetales, te rechazan la comida que les preparaste con tanto amor o simplemente no quieren probar nuevas comidas. Siendo Nutricionista (Nutrióloga) Infantil les puedo decir que la preocupación número uno que escuchó de mamas es ““Mi hija me rechaza cualquier tipo de vegetales, que hago? Este tema simplemente no pasará de moda.  Las comidas se convierten en pesadilla y ya no sabemos qué truco hacer para nuestros hijos coman.  Después de muchos años de experiencia escuchando a familias y niños, mi conclusión es la siguiente. No se trata de un ningun “truco”, y tampoco se trata del brócoli, la zanahoria o el tomate. Se trata del ambiente, de tu actitud, de la preparación de los alimentos, de la mesa de comida y sobre todo los hábitos familiares que fomentes a la hora de la comida.  También debemos mencionar  que hay niños más sensibles o resistentes a probar nuevos alimentos o a ciertas texturas.  En este caso, es importante recibir una evaluación con terapeutas ocupacionales o del habla para descartar algún desorden sensorial que podría estar afectando la aceptacion de nuevos alimentos. 

Los malos hábitos de alimentación se crear por momentos de frustración que tenemos con nuestros hijos. Esta frustración nos hace tomar decisiones irracionales,  que a la larga pueden estar empeorando el problema. De qué nos sirve que tu hijo coma “espinacas”, si para poder lograrlo tienes que sobornar o se tiene que tapar la nariz.  Que beneficio tiene eso. A continuación te presento los errores que posiblemente no sepas estás cometiendo a la hora de alimentar a tu hijo.  

 

  1. “No te puedes levantar de la mesa hasta que te termines toda la comida”  Esta frase la hemos escuchado más de una vez.  Incluso como adultos, no se nos olvida.  No hay peor cosa que tener que forzar a tu hijo a que se coma la comida.  Forzar la comida a tu hijo causa el efecto contrario; una aversión por ese alimento.  El punto de la alimentación es desarrollar una relación positiva con la comida.  
  2. Chef personal- Sin darte cuenta, ahora te convertiste en una chef personal de la familia que prepara tres o cuatro platillos diferentes para los distintos miembros de la familia. A una no le gusta el pescado así que preparas pollo, al otro no le gusta la pasta así que preparas arroz.  Este hábito está reinforzandole a tu hijo que no hay motivación alguna para probar diferentes alimentos ya que él siempre tendrá lo que le gusta.
  3. Tu no comes vegetales- Suena básico, pero la mejor estrategia para que tu hijo desarrolle buenos habitos de alimentacion es si tu los tienes.  Si quieres que tu hijo coma vegetales, entonces tienes que presentarlos todos los días en diferentes comidas. Tu responsabilidad más importante es poner comida saludable en la mesa. Con el tiempo, ellos aprenderán a ponersela en su boca.
  4. Comida como recompensa “Si te comes el brócoli te puedes comer la galleta” Esta frase es una de las más comunes que decimos como último recurso de desesperación.  Cuando utilizas la comida como recompensa subconscientemente le enseñas a tu hijo que la comida está asociada con algo bueno o malo.  Sabemos que los trastornos de alimentación incluso problemas de sobrepeso en adultos son asociadas por comer por razones emocionales y no nutricionales “emotional eaters”.
  5. Demasiadas meriendas Ningún niño se muere de hambre. Tu mejor aliado en ayudarte a que tus hijos prueben nuevos alimentos o se coman sus verduras es que tengan apetito. Las meriendas o colaciones en exceso pueden quitarle el apetito a tu hijo, especialmente si no tienen horario.  Asegúrate de incorporar meriendas pequeñas y en horas específicas.  Idealmente una merienda es una comida pequeña, dos a tres horas después de una comida, no cada hora.
  6. Demasiada importancia  Te la pasas hablando de la comida en la casa? Regañando a tu hijo de lo que no se comió o si comió?  Cuando le das demasiada importancia a la comida, le señalas a tu hijo tu tobillo de aquiles. Le estas dando el poder a tu hijo para manipularte con la comida.  Si no le das importancia entonces comen porque tienen hambre y porque les gusta, no por complacerte o tener un premio.

Si te sientes identificada, entonces no te puedes perder nuestro próximo Facebook Live donde les compartiré las estrategias para cambiar los habitos de alimentacion familiares y ayudarte a que tu hijo coma vegetales. Elimina las discusiones en la mesa y transforma las comidas en momentos familiares, felices y saludables.

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